El demandado hacía uso de un sistema de videovigilancia que captaba imagen y sonido de la actividad de su inquilina

Accedemos a un piso y en el recibidor se encuentra una webcam. Una medida disuasoria para ladrones que solo enfoca a la entrada de la vivienda por seguridad.

Así justificaba su uso el arrendador de un piso según palabras de su inquilina: “me dijo que solo enfocaba a la puerta de entrada por seguridad y el sonido estaba desactivado”.

Un día, mientras usaba el aspirador, la arrendataria rompió accidentalmente una televisión, un biombo y una mesa que no eran de su propiedad. A raíz del percance, el arrendador decidió compartir con ella el vídeo que había captado a través del dispositivo instalado en la vivienda que evidenciaba lo sucedido.

La sorpresa fue cuando la afectada descubría que la cámara no enfocaba únicamente a la puerta de entrada, tal y como le habían asegurado desde un inicio, y que el dispositivo captaba también sonido.

“Me sentí espiada ya que enfoca parte del salón donde yo he tenido conversaciones privadas por teléfono y me ha podido ver todo lo que hacía” – explica en su denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos.

A raíz de la denuncia interpuesta, el propietario del inmueble no negó los hechos indicando que la denunciante era conocedora de la existencia de la cámara y manifestando su disconformidad ante la reclamación:

“NO entiendo el motivo de la Denuncia, porque la cámara está dentro de mi casa (…). La cámara es de sobremesa comprada en Amazon, situada en el mueble del recibidor y enfoca hacia el interior (…) para ahuyentar a posibles ladrones. Los datos se almacenan en una tarjeta de memoria instalada en la misma cámara y la única persona que tiene acceso soy yo”.

Los datos personales en el ámbito personal o doméstico

El artículo 2.2.c del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) establece que los tratamientos de datos personales realizados por un particular en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas están fuera del ámbito del RGPD.

Sin embargo, la Agencia estimó la denuncia por el uso de un dispositivo de grabación que captaba imágenes y sonido de su inquilina sin causa justificada, ya que, en este caso, la noción de “ámbito personal o doméstico” desaparece en el momento que se cede el inmueble en alquiler. Momento en el cual dicha captación está sujeta a lo establecido por el Reglamento y, por ende, a la Ley Orgánica de Protección de Datos y de Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD) debiendo cumplir con las garantías recogidas por la norma.

Como responsable del sistema de videovigilancia instalado y atendiendo a la investigación realizada por parte de la Agencia, el denunciado fue sancionado con 5.000 euros por una infracción del artículo 5.1.c. relativo a la minimización de datos donde se establece que los datos personales deberán ser adecuados, pertinentes y limitados a lo necesario en relación con los fines para los que son tratados.


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Imagen de will songwan en Pixabay